La orilla desnuda

La noche derramada
asombra tu aliento
La noche erótica
impulsa las estrellas
a enredarse en tu pelo
Te muerdo con los ojos
para no mancharte
Alargo éste exceso
de descubrirnos
en la orilla desnuda
la misma piel.


No te olvides

soy residente permanente

de tu cuerpo

soy huracán

atado a tu cintura

En la inquisición del placer

soy culpable

La noche me absuelve.

1 comentario:

irene dijo...

Genial José Luis, este poema me gusta especialmente.
Irene